Web corporativa, tienda online o aplicación web: ¿qué necesita tu negocio?
Tres tipos de proyecto, tres presupuestos y tres objetivos distintos. Cómo elegir el adecuado antes de pedir presupuesto.
Casi todas las primeras conversaciones con un cliente empiezan con la misma pregunta: «¿Qué tipo de web necesito?» La respuesta no depende de la tecnología, sino de lo que quieres conseguir en internet. Estos son los tres tipos de proyecto que más hacemos y cuándo tiene sentido cada uno.
1. Web corporativa: cuando quieres que te encuentren y te contacten
Una web corporativa explica quién eres, qué haces y cómo contactarte. Encaja con empresas de servicios, profesionales de oficios, clínicas, consultores y fabricantes que venden por presupuesto y no directamente online.
- páginas claras de servicios, trabajos y contacto;
- formulario de solicitud de presupuesto con aviso por email;
- SEO local, para aparecer cuando alguien busca tu servicio en tu zona;
- mantenimiento ligero: actualizaciones de seguridad y, de vez en cuando, textos nuevos.
2. Tienda online: cuando el cliente compra directamente en la web
Si tus productos se pueden pedir y pagar online, necesitas una tienda: catálogo, carrito, pago con tarjeta, gastos de envío, facturación y stock. La gran diferencia con una web corporativa no es el diseño, sino la gestión del día a día: pedidos, devoluciones y sincronización con el stock y la facturación.
3. Aplicación web o plataforma SaaS: cuando la web se convierte en herramienta de trabajo
Cuando la gente no solo lee, sino que trabaja en ella (control horario, reservas, gestión, informes, área de clientes), hablamos de una aplicación web. Si la misma aplicación se vende por suscripción a varias empresas, se convierte en una plataforma SaaS. Aquí lo importante son los procesos: quién hace qué, qué datos se guardan y qué informes salen al final.
Cuatro preguntas que aclaran la elección
- ¿Tus clientes compran online o te contactan para pedir presupuesto?
- ¿Cuántas personas de tu equipo usarán la web cada día, y para qué?
- ¿Tiene que conectarse con otros programas (facturación, stock, CRM)?
- ¿Quién actualizará los contenidos después del lanzamiento?
No hace falta tener todas las respuestas desde el principio. Un buen proyecto puede empezar como web corporativa y crecer, paso a paso, hasta convertirse en tienda o aplicación. Lo importante es elegir una tecnología que lo permita sin empezar de cero.
¿No sabes qué opción te conviene? Escríbenos unas líneas sobre tu negocio y te propondremos la solución más sencilla que funcione.